No todo lo que brilla…

No todo lo que brilla…

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En general saco inspiración de diversas fuentes, pero para este artículo me inspiré en un posteo de IG en WTF Gym Talk (@wtfgymtalk). Una cuenta que constantemente postea información útil para dueños de gimnasios o centros deportivos. Me llamó mucho la atención porque creo que todos hemos caído más de alguna vez en esta trampa, por lo que me interesó desarrollar la idea desde mi experiencia.

En el camino de desarrollar un emprendimiento deportivo (aunque creo que aplica para todo tipo) en múltiples ocasiones nos encontraremos ante la interrogante de generar mayor revenue, nuevas fuentes de ingresos. Puede ser porque simplemente sientes que tus servicios no crecen al ritmo que esperas o quieres atraer más miembros a tu gimnasio. Sea el motivo que sea, te vas a encontrar pensando en nuevas estrategias para mejorar tu servicio principal, que no involucran a tu servicio principal. Ya sea por necesidad o por una conversación de pasillo, un cliente que te trajo una idea revolucionara o un artículo el cual leíste. Acá es dónde nos vamos a el mundo de las ideas. Empezamos a imaginar un nuevo sistema de entrenamiento o convertir ese espacio que no se usa del gimnasio en un nuevo servicio. Fantaseamos acerca de lo que podrían querer nuestros clientes, o simplemente tratamos de imaginar que podría querer un nuevo cliente, uno al cual no somos capaces de llegar. Empezamos a armar conceptos y nos enamoramos de ellos, creemos que este va a ser finalmente el servicio que nuestros clientes están buscando y que se convertirá en nuestro nuevo BEST SELLER. Nos sumergimos y entusiasmamos con lo nuevo, pero detente ¡no lo hagas!

Yo también me equivoqué y pensé.

La clase de CrossFit de las X horas no trae suficiente público, voy a hacer clases de Yoga.

La sucursal Y no logra atraer tanta gente como me gustaría, voy a abrir una clase de Boxeo, para atraer nuevo público.

La clase Z tiene pocos alumnos y si la cambio por clases de musculación para competir con los gimnasios tradicionales.

Cada vez que tomé una de las decisiones de más arriba me equivoqué. Mi error no estaba en que los servicios estaban mal desarrollados (bueno si, también por eso) Pero la razón principal era que estaba desviando el foco. En vez de mejorar mi servicio principal, en vez de enfocarme en mejorar aquello que ya he desarrollado me tenté a pensar que cualquier otro servicio, el cual no he trabajado, el cual no conozco y el cual nunca he probado, iba a ser mejor que lo que ya tenía o me iba a entregar ese revenue extra que estaba buscando. Por lo general, en la mayoría de los caos es un error.

Desarrollar un nuevo servicio, implementarlo, darlo a conocer, desarrollar la prueba y error, es un largo proceso, muchas veces costoso. No caigas en esa trampa.

La próxima vez que te veas tentado en desarrollar esa gran idea tomate un segundo y piensa en todo lo que puedes mejorar del servicio que ya entregas. Piensa en todas esas pegas fomes que estás evadiendo y que podrían mejorar tu servicio actual. 

¿Tu funnel de ventas está bien desarrollado? 

¿Cómo podría mejorar mi tasas de retención actual?

¿Tengo un buen sistema de retención de talentos para mi equipo?

¿Será momento de invertir en capacitaciones?

¿Cómo es la retención en mis nuevos alumnos?

Te aseguro que no va a ser tan “sexy” como desarrollar un nuevo sistema de entrenamiento, pero será un uso más eficiente de tu energía. Mantendrás el foco e irás en la dirección correcta. No te dejes caer en la tentación del optimismo de lo nuevo, de lo que brilla y vuelve a potenciar aquello que conoces. Mejora eso que ya has trabajado y enfócate en ese cliente que conoces antes de soñar con abrir nuevos mercados.

Recuerda, no todo lo que brilla……..


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